Ni la suerte salva al rácano juego de Italia

La suerte es para quien la busca, y en este caso, los americanos la buscaron tanto que ni siquiera hizo falta el penalty que vuelve a hacer un defensa egipcio tocando una pelota en medio del área con la mano como si valiera, a un tiro franco de Altidore. Los goles fueron de Davies, Bradley y Dempsey, en un gran partido del capitan Donovan y de Spector.



Tengo que asumir que he criticado a Bob Bradley (el entrenador) por su juego, lento, flojo, pero claro, si dejas dominar a un equipo inexperto que se sabe clasificado y le juegas a la contra, le ganas. Le ganas, le goleas y le humillas. Y claro por el otro lado si El Hadary (el portero) está lesionado y le fuerzas y Aboutrika (el enganche) sigue sin tener claro su juego, te machacan, y eso fue lo que pasó.



Las únicas imágenes de Freddy Adu siguen sacándose del banquillo y a este paso es difícil que le saquen contra España. Porque este miércoles se viene un partidazo de aquellos, y, si los yanquis no se ponen las pilas, le van a dar un baño. Evidentemente la final será frente a un Brasil que hizo los deberes para poder sacarse un peso pesado de la competición.




Ni Lippi, ni Pepe, ni Toni, ni Gilardino se merecen llevar la camiseta. Está visto que Italia jugaba como hace años, mal, especulando, coqueteando con una suerte que nunca merecen pero que esta vez no les llegó. En ciertos momentos del partido se veía a Cannavaro haciendo risitas con un Buffon que también guiñaba ojitos y sonreía a las cámaras. Lamentable, una selección que representaba al campeón del mundo dependiendo su juego de un Pirlo al que no le daban pelotas y que tenía a Camoranesi (como siempre) corriendo de un lado al otro del campo como si cayeran bombas. Resultado final: Brasil 3 (Luis Fabiano 2, Dossena pp.) - 0 Italia.


Rossi dijo hace justo una semana: "Jugar con Italia era la mejor opción".

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