No te puedes confiar con Brasil ni con un 0-2

Otra vez, Brasil gana la Copa Confederaciones, hace cuatro años la ganaron en Alemania y otra vez le gana a Estados Unidos, en diez días le metieron seis goles. Ni la buena actuación de Donovan, ni el juego de fuerza y empuje que planteaba Dempsey, ni la idea de que con un 0-2 a Brasil le puedes ganar.



Brasil es Brasil decíamos hace nada y eso es lo que resume el juego de los amarellos. Con dos goles de Luis Fabiano (Pichichi) y el definitivo de Lucio, inclusive el árbitro se tomó la confianza de anularles un gol valido de cabeza de Kaká, asi y todo nadie puede parar a este equipo y más sabiendo que él verdadero rival, había jugado cuatro horas antes su partido por el tercer puesto.



La fiesta no tardó en llegar, lamento no haber disfrutado más minutos de Pato y de Freddy Adu, pero la verdad es que la copa no me desilusionó. Habían tres candidatos y dos de ellos quedaron entre los primeros tres. Ahora se podrán decir muchas cosas pero he visto todos los partidos y algunos fueron pesados, en los mundiales también pasa eh... Muchos podrán decir que esta competición no sirve para nada y bla bla bla, pero la alegría de ganarla, la tiene uno sólo, y ese otra vez es Brasil.


Enhorabuena a los campeones por una merecida copa que han ganado "caminando" venciendo a sus rivales por tres goles a cada uno, sacando a Sudáfrica, al que sólo el trallazo de Dani Alves fue suficiente para no mandarles a dormir sin humillarles como le hicieron a los demás. Pero ahora podremos analizar un partido de la roja que fue malísimo durante 80 minutos.


Katlego Mphela fue uno de los protagonistas ya que marcó el primer gol de los Bafana Bafana en el minuto '72 y como siempre suele pasar, seguro que alguien que miraba el partido en su casa se le ocurrió ir al baño en el minuto 86 de partido, pues cuando volvió ganaba España con dos goles de Güiza (el segundo un centro medido ¡a la escuadra!), y si se fue a buscar una cervecita fría para ver la entrega de medallas, se encontraba con que, otra vez Mphela (delantero del Mamelodi Sundowns: el mismo equipo que llegó a dirigir Angel Cappa) metía a Sudáfrica en la prórroga. Finalmente un tiro de falta de Xabi Alonso (que casi desvía Llorente con la mano) acabó con el sueño de los anfitriones de estar en el pódio.

De los metales, el bronce es el más amargo.

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