Ayudas arbitrales innecesarias

El encuentro del Real Madrid frente al Atlético se venía presentando como una oportunidad para los blancos de ponerse lideres ya que los medios contaban con que el Mallorca pudiera con el Barça en el Camp Nou.

Evidentemente al inicio del encuentro, los culés ya habían sumado los tres puntos, por lo que la victoria era más una obligación que un gusto.


Una jugada de billar entre Ibrahimovic y Pedro ('11) abrió el marcador en favor de los blaugranas pero los baleares empataron el partido ocho minutos después con una diana de Nunes. El campo seguía inclinado en favor de los culés cuando otra vez Pedro en el '40 y Henry en el '42 ponían el partido 3-1.


Finalmente Messi ingresó, Ibra se tiró en el área y con el árbitro a tres metros, va y pita penalty. El argentino fue el encargado de tirarlo y así estableció el 4-1. En los últimos minutos, Kader Keita marcó el 4-2 definitivo.



En estas imágenes escuchamos a un periodista que hace sus relatos al mejor estilo Andrés Montes en el derby madrileño.


En lo que respecta al encuentro, se venía diciendo lo rápido que el Real Madrid le marca al Atlético y por no fallar con la estadística, el árbitro permite que por una falta en la que todos se quedaron quietos, Kaká marcara el 0-1.


Luego de muchos tiros desde lejos que el pobre Asenjo no lograba blocar, Marcelo se metió en el área y tras pase de Benzema, marcó el 0-2. Este no sería el último error defensivo de la zaga rojiblanca, porque en el '63 Higuaín le "roba la cartera" a Perea y mano a mano con el debutante en un derby, marca un 0-3 que parecía definitivo.


Resulta curioso creer que Quique pensaba que su Atlético tuviera posibilidades en el encentro sin Agüero ni Maxi. Al ingresar ambos cambió la cara del encuentro, el yerno de Maradona provocó la expulsión de Sergio Ramos. Forlán marcó gracias a una asistencia de "la Fiera" y luego el Kun se libró de Pepe desparramándolo por el suelo y marcando el 2-3.


A partir de ahí el miedo de los blancos se convirtió en pánico. Por lo que Casillas se hizo con el mando del equipo a base de paradas y gritos organizando una defensa diezmada pero reconstituida por Arbeloa, Pepe, Garay y Marcelo. Lass y Gago pasaron a jugar al 100% en modo tapón y así llegó el '94 y así el final.


Los aficionados colchoneros se fueron a casa con la tranquilidad de que sus jugadores mejoraron muchísimo pese a la derrota.

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