Enciendan motores: Arranca el Dakar 2010

Era difícil imaginar en enero de 2009 que la fiesta fuese más grande al año siguiente. Porque había sido una avalancha humana constante todos los días, desde Buenos Aires hasta Chile, pasando por La Pampa, Córdoba o La Rioja. ¿Sabe una cosa? Error en la estimación. La largada del Dakar 2010 hizo explotar a los porteños y a todas las ciudades que se volcaron a la Ruta 8 en el camino de toda la caravana rumbo a Colón. Un millón de personas, ¿qué más agregar? Una fiesta sociológica.


Los más aplaudidos fueron los principales exponentes argentinos, como los ya conocidos de la edición anterior, el mendocino Orly Terranova, con Mitsubishi, y los hombres de los cuatriciclos, Marcos y Alejandro Patronelli. Los Patronelli de Las Flores, acompañados por 14 miembros de la familia, dejaron como premisa en sus expectativas "dar la vuelta entera, llegar" y partieron en medio de banderas desplegadas por los fans. También fueron muy saludados Gabriel Pozzo y hasta José Luis Di Palma, con un Toyota, uno que fue rodeado por los aficionados de los fierros.


El francés Etienne Lavigne, director de la carrera dijo: "Más allá de la importancia que tiene el Dakar como competencia, es un negocio brillante para la Argentina, ya que atrae al turismo y es una publicidad impagable para el país en los principales medios del mundo", estimó Boudou. De hecho, los hoteles de 4 y 5 estrellas de la Ciudad de Buenos Aires tuvieron una ocupación de entre 80 y 90%.


"Esto es una fiesta y, por suerte, esta vez puedo disfrutar al máximo, porque no siento los nervios del año pasado cuando debuté en el Dakar", confesó el piloto argentino Eduardo Alan, quien lleva en su moto una foto de San Martín, a modo de "homenaje por el año del Bicentenario", explicó. "Argentina es la capital fierrera del mundo. En ningún lugar ocurre esto", lanzó el chileno De Gavardo.


Fragmentos de la noticia del Diario Olé del 02/01/2010.

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