Carta de despedida de Laporta a la afición

Estimado consocio / Estimada consocia,

Después de siete años, el próximo día 30 de junio dejaré el cargo de presidente del FC Barcelona. Los socios me otorgásteis esta responsabilidad en junio del 2003 y lo hicísteis otra vez en verano del 2006.


Soy del Barça desde muy pequeño. El ejemplo de mi padre y de mi abuelo me abrió las puertas de este mundo fantástico que es el Camp Nou. En casa también me enseñaron a amar a Cataluña y a valorar las actitudes cívicas. Desde el primer día he vivido la presidencia del FC Barcelona como un honor.

Ha sido un reto inmenso, una experiencia única, apasionante. De entrada por la propia complejidad del Barça. Somos un equipo de fútbol, somos un club polideportivo y, a la vez, somos una institución catalana, abierta al mundo, que sabe que tiene una gran carga simbólica que, con los años, los avatares de la historia ha ido fijando.

Esta particularidad pide una gestión responsable de nuestros recursos, pero sin olvidar nunca que la materia prima del fútbol es la emoción y los sentimientos. Si no, ¿como explicaríamos que el Barça hace feliz a millones de personas cuando va bien, y que, en cambio, si va mal, aburre a todo un país?

En cuanto al trabajo hecho, estoy satisfecho y orgulloso. Hemos trabajado mucho y lo hemos hecho muy bien. Los resultados así lo avalan.

Me comprometí a dedicar los mejores años de nuestra vida a hacer un club más fuerte, más vivo y más sano. En definitiva, a situar al Barça en la primera línea deportiva y mediática mundial. Se trataba de hacer un Barça moderno e innovador. Teníamos que profesionalizar el club. Mi compromiso también pasaba por recuperar la catalanidad del Barça y dotar de contenido la idea del 'més que un club'.

Hoy, económicamente el Barça es muy potente, socialmente admirado y deportivamente nunca habíamos recibido un reconocimiento tan unánime. Querer el deporte y, especialmente el fútbol, y ser generosos con el gol y el espectáculo, nos ha permitido restituir el prestigio de la entidad, con un palmarés que hace justicia a la grandeza del club. Hemos hecho de la victoria un elemento habitual. Y lo hemos hecho a nuestra manera, con nuestro estilo. Cuando hablamos de fútbol, el sello del FC Barcelona se ha hecho grande e importante, pero también en baloncesto, balonmano y hockey patines.

El Barça también debe interpretarse desde un punto de vista social porque somos un club con alma. El fútbol, y esta es una responsabilidad compartida, debe ser la expresión cívica de cada club y de cada afición. El FC Barcelona ha echado a los violentos del estadio. No les queríamos y ya no están. No deben volver nunca más. De hecho, ni al Camp Nou, ni a ningún otro estadio.

También en la vertiente social, hoy el Barça ya tiene más de 170.000 socios repartidos por todo el mundo y somos el club con más aficionados del planeta. Es evidente que hemos respondido al reto de la globalización con ingenio y con lealtad a los valores propios. Así lo prueba el acuerdo con UNICEF y con otras agencias de las Naciones Unidas como la UNESCO ol'ACNUR. Seguimos siendo 'más que un club', pero, además, somos el club de los niños en el mundo. El compromiso solidario del Barça y el trabajo de la Fundación FC Barcelona se han convertido en elementos que nos definen.

En definitiva, en estos últimos siete años, hemos construido un modelo de club que nos ha permitido vivir el mejor período de la historia del Barça.

Hoy puedo afirmar que el Barça más catalán y solidario ha sido el más universal y, competitivamente, el mejor.


Pero siete años después de haber asumido el reto de presidir el Barça, más allá de este balance, también está el agradecimiento. A todo el que nos ha ayudado, con su implicación directa o su comprensión y complicidad. Es por ello que os expreso mi agradecimiento personal.

Ha sido un viaje irrepetible. La experiencia que me llevo es inmensa y siempre me acompañará.

Ha sido un honor. Le aseguro que el honor más grande.

Gracias.


Joan Laporta i Estruch

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