¡Milan Supercampeón de Italia!

AC Milan 2-1 FC Internazionale Milano

MARCADOR: Sneijder (I) 22’, Ibrahimovic (M) 60’ y Boateng (M) 69’.

MILAN (4-3-1-2): Abbiati; Abate, Nesta, Thiago Silva, Zambrotta; Gattuso (75’ Ambrosini), Van Bommel, Seedorf; Boateng (dal 37’ s.t. Emanuelson); Robinho (62’ Pato), Ibrahimovic (Amelia, Bonera, Yepes, Cassano). Ent: Allegri.

INTER (3-5-1-1): Julio Cesar; Ranocchia, Samuel, Chivu; Zanetti, Thiago Motta, Stankovic (74’ Pazzini), Alvarez (63’ Faraoni), Obi (82’ Castaignos); Sneijder; Eto’o. (Castellazzi, Bianchetti, Muntari, Pandev). Ent: Gasperini.


Los primeros compases coincidieron en el tópico que todos esperamos demostrar cada vez que los equipos italianos llegan a una instancia final: rigor táctico defensivo, fricciones varias y múltiples faltas para detener los intentos ofensivos del oponente.


Sin embargo, y más allá de cualquier estricto y predecible libreto, hay jugadores diferentes, de los que deciden cómo y cuándo generar los tiempos, las pausas y el pase final para romper la perfecta, escalonada y matemática retaguardia rival.


Sí, hablamos de Zlatan Ibrahimovic que, sin previo aviso –así actúan los genios- aguantó un balón de espalda como si no hubiese central detrás y, torciendo el tobillo 180º, fue capaz de encontrar a Robinho para el primero que no fue porque el brasileño remató alto y cruzado. El Inter, más allá del susto, manejaba el mediocampo gracias a Wesley Sneijder y las constantes escaladas del fortísimo y potente Obi.


El Inter jugaba y manejaba los ritmos contra una medular rossonera que no hacía pie ni conseguía aguantar la posesión del balón más allá de dos pases seguidos. Motta, Álvarez y Stankovic acompañaban a la perfección al verdadero regista nerazzurro, el holandés Sneijder quien, además del control del juego tuvo una falta al borde del área que terminó por clavarla en el ángulo para el 1-0 interista. Golazo. El primer tiempo finalizó con la ventaja parcial del once de Gasperini y la sensación de que Sneijder era el dueño de la cancha pero con un gran jugador a su lado, el argentino Álvarez y su prestancia, clase, recorrido y personalidad para demostrar a todos que estamos ante un verdadero crack.


Ya en el complemento, el Milan intentó dar un paso adelante, o el Inter detrás –depende de cómo entendamos el juego- y dejó de sufrir el despliegue y la posesión nerazzurra. Los de Gasperini regalaban terreno y balón, lo que nos daba una sensación falsa de dominio milanista que no se traducía en peligro para la portería de Julio César. Se pedía a gritos a Alexandre Pato.


El Milan, paralelamente al cambio que se estaba a punto de producir, logró hilvanar una jugada de alta escuela en la que Robinho pivoteó en la media luna, hizo la pausa y metió un pase genial para Seedorf que sirvió con un centro atrás el gol a Ibra, 1-1 y Pato por Robinho. La sensación era que el Milan tenía el partido en la mano mientras Gasperini arrugaba y metía a Marco Faraoni por Álvarez, de buen partido.


El mensaje diarreico del técnico interista dio sus frutos. El Milan era dueño del partido y un movimiento sublime de Pato finalizó con remate al palo y rebote para que Boateng diera vuelta el choque: 2-1 para el Milan mientras la defensa del Inter miraba con admiración y atentamente el festejo de los chicos de Allegri.


Pasaban los minutos y un gran Milan -en la segunda parte- se llevó la final. Con Zlatan Ibrahimovic como figura excluyente y la valentía necesaria para dejar muy claro que el Milan es el más grande de Italia. La Supercopa tiene justo campeón y justo derrotado. El Milan buscó y encontró lo que tuvo el Inter en sus manos, lo que sus temores regalaron.


Enhorabuena al ¡Milan Supercampeón!.

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