El auténtico Calciopoli

El 'Calciopoli juventino' termina aquí. Ahora empieza el auténtico Calciopoli. Ya no más una caza de brujas contra los colores bianconeri, no más pruebas escondidas; es el momento de la verdad. Verdad que no tendrá justicia, en ningún caso, porque ha sido encontrada por los abogados de una de las partes, porque el fiscal la ha obviado durante más de cinco años y porque, seguramente, todo ha prescrito y nadie más cumplirá una pena en la proporción que castigó a la Juventus en 2006.


Repasamos desde el inicio, para situarnos. Es una llamada entre Franco Carraro, entonces presidente de la Figc y Paolo Bergamo, uno de los designadores arbitrales, que no se le dio nunca la suficiente importancia, por la que el propio Carraro fue absuelto y cuya importancia siempre hemos reivindicado en este espacio, del 26 de noviembre de 2004, víspera de un Inter-Juventus al que el equipo de Capello llegaba con 15 puntos de ventaja sobre los neroazzurri. Entonces, el mandamás del fútbol italiano, pide, “por el amor de Dios”, el árbitro no se equivoque a favor de la Juventus, teoría que luego tuvo la desvergüenza de defender en el tribunal diciendo que “entonces la Juventus era una superpotencia y un error arbitral a su favor hubiese sido malinterpretado, mientras que un error que favoreciese al Inter hubiese sido considerado normal”.


Son las 18:23 del 26 de noviembre de 2004.

- Carraro (C): Hola

- Bergamo (B): Sí, doctor, soy Bergamo, dígame.

- C: ¿Cómo está?

- B: Bien ¿y usted?

- C: Bien ¿Quién estará para la Juventus…?

- B: Rodomonti… ¿Inter – Juventus? Hemos sorteado cinco, los cinco que podían hacer el partido: Collina, Bertini, Rodomonti, Farina… y… el quinto era… en cualquier caso en el sorteo ha salido Rodomonti.

- C: Por favor, que no ayude a la Juventus, por Dios. Es un partido delicadísimo, en un momento delicadísimo de la Lega, etc… Por Dios, que no ayude a la Juventus… Que haga un partido honesto, por favor, pero que no cometa errores a favor de la Juventus, por favor.

- B: No, no… No he hablado con él todavía porque acabo de llegar hace cinco minutos porque ahora hago clases con los (árbitros) de primer y segundo año. Pero esté usted tranquilo que yo hablo con él mañana por la mañana cuando se entrene para que le quede esto en la cabeza.

- C: Él tiene que hacer un partido correcto, pero que, por favor, no cometa errores a favor de la Juventus porque sería un desastre.

- B: Sí

- C: ¿Entendido?

- B: Sí. De todos modos hace muchísimo que no arbitra a la Juventus. Le hemos metido (en el sorteo) porque hace dos o tres años que no… era uno de los que han estado alejados…

- C: Pero eso a mí no me importa. Lo que quiero decir es que si fuese Collina (el árbitro) aunque se equivocase nadie diría nada, pero si se equivoca Rodomonti será un gran lío. Además, tenga presente que se juega el domingo por la tarde y el lunes son las elecciones a la Lega, etc… Por lo que sería un auténtico desastre en definitiva, ¿entendido?

- B: Yo me ocupo mañana de hablar con él.

- C: Muy bien, muchas gracias. Adiós.

- B: Adiós.


No fue al día siguiente, sino el 28, cuando Bergamo telefonea a Rodomonti para aclararle que no puede cometer un error a favor de la Juventus y que, en caso de dudas, tome decisiones que favorezcan al Inter.


-Bergamo (B): ¿Estás preparando bien el partido?

-Rodomonti (R): Sí, sí, sí…

-B: ¿Has visto algo mientras descansabas hoy?

-R: No, no he visto casi nada…

-B: Pero, por favor… Te ha costado mucho llegar hasta allí… Para volver, así que me espero, créeme, que no te equivoques en nada.

-R: Es un honor inmenso lo que has dicho, porque es la verdad.

-B: Además, hay una diferencia de 15 puntos entre los dos equipos, ¿entendido? Así que, también psicológicamente, prepárate bien.

-R: Sí, tranquilo…

-B: No dejes que se discuta lo que has sufrido, haz tu partido y, si quieres que te dé mi opinión, piensa en el que está más retrasado antes que el que está adelante. ¡Dame la razón (por haberlo elegido para arbitrar el partido, ndr)!

-R: Listo, palabra de honor, listo, estate tranquilo.

-B: Es algo que queda entre tú y yo… Llegar arriba sabes cuánto cuesta y volver a caer sería una estupidez por tu parte. ¡Sé inteligente!

-R: Bergamo, ¡lo he entendido todo!

-B: Espero que esto quede entre tú y yo.

-R: Estate tranquilo… No, no, tranquilo, yo nunca hablo con los demás de mí.

-B: Espero que sí, porque es algo que hago por ti, créeme, tienes que pensar en ti mismo en este momento.


El final del partido, con un penalti cometido por Toldo sobre Zalayeta, neto merecedor de roja para el portero y que sólo vio amarilla, no importa. Moratti tuvo la indignidad de reclamar otro penalti inexistente de Thuram sobre Adriano y la habilidad para hacer del Inter el pobre club perjudicado en los medios.


La teoría del sistema creado por Moggi para favorecer a la Juventus ha quedado, con esta última llamada demolida. Porque, si así fuese, era un sistema hecho realmente mal. Parece mucho más factible la otra; la de que la Juventus ganaba porque ¿era muy superior al resto?.


Brillante nota de Christian Castellanos para 6cero.com

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