El Barcelona y los torneos imaginarios

¿Esperar? ¿Esperar qué cosa? ¿Esperar por qué? No, a no equivocarse, no hace falta dejar pasar el tiempo para poner al Barcelona de Guardiola en el lugar que se merece. Este equipo es, sin dudas, uno de los mejores de todos los tiempos. La idea no es entrar en comparaciones que aporten poco, pero lo cierto es que en un videojuego, sería interesante verlo enfrentarse en campeonatos imaginarios contra el Santos de Pelé, el Real Madrid de Di Stefano, el Ajax de Cruyff o el Milan de los holandeses. La sensación, -incomprobable, obviamente-, es que a la larga les ganaría a todos, imponiendo su juego característico. Tocando y buscando espacios. Destruyendo a sus rivales anímicamente. Haciéndolos correr hasta ridiculizarlos, hasta reducirlos a una burda versión de sí mismos.


Sus víctimas en esta temporada fueron muchas, pero los dos peces gordos, el Real Madrid y el Manchester United, seguramente aún tienen pesadillas al recordar esos duelos tan desparejos. Uno de los grandes méritos del equipo catalán es haberse convertido en un ejemplo que unifica a todas las escuelas de pensamiento futbolístico. Los hinchas del fútbol lindo tienen toda una vida para enumerar las virtudes de este equipo que jamás desprecia la pelota. Los fanáticos de la preparación física se rinden ante la superioridad atlética que muestran los jugadores respecto de sus rivales, sin resignar el toque ni la posesión de la pelota.


Los más fanáticos del fútbol científico hablan del circuito defensivo perfecto que logra Guardiola, usando a un pivot (Mascherano o Busquets) para insertarse entre los centrales, y liberar a los dos laterales a la vez. El énfasis por el trabajo defensivo de Pep es innegable, pero también, imperceptible. Ningún equipo que defendiera mal sería capaz de lograr algo si debe custodiar 75 metros de campo con 4 jugadores durante 80 minutos de cada partido. Eso hace el Barcelona, a la perfección, cada semana. Pero por televisión, es la parte que no se ve. Lo que sí se ve es la rapidísima recuperación de la pelota, los jugadores que se muestran libres permanentemente, las camisetas azulgranas que se multiplican, los pases de primera por huecos imposibles, hasta doblegar al rival. Se le plantaron de todas las formas posibles, lo fueron a buscar y se le metieron muy atrás. Usaron marcas personales, hombre en zona, tres atrás, cinco atrás, ocho atrás. Y todos terminaron igual. El Barcelona siempre termina haciendo que los partidos parezcan iguales. Y ahí está su gran virtud. No hay dispositivo táctico ni estrategia rival que impida que Xavi Hernández redondee un promedio de 125 pases por partido. ¡Un promedio, dijimos!


Pero el Barcelona tampoco es que se queda quieto con los méritos adquiridos, sino que la expansión va por más logros. Por eso, el club faro de Catalunya sigue potenciando el desarrollo de talento en su cantera y mirando al mercado para reforzar una formación que parece invencible. “Es necesario entender álgebra para ganarle a este equipo del Barcelona”, declaró Manolo Preciado, el entrenador del Gijón, sin bromear ni un poquito. Nombramos a Preciado porque fue uno de los que mejor parados salió: perdió 1-0 en el Camp Nou y empató 1-1 en casa. Pero acaso el aporte más importante de este Dream Team de todos los tiempos sea su impacto en el fútbol a nivel global. Hoy, cuando cualquier equipo, de cualquier liga, logra hacer cuatro pases seguidos, (ni hablar si incluye algún pique al vacío o alguna triangulación en velocidad) la referencia inmediata es pensar en el Barcelona de Guardiola.


Y no se trata de un pensamiento casual: lo cierto es que gracias al Barça hoy hay más equipos, en todo el planeta, que están apostando por este estilo. No todos serán capaces de construir un espacio como La Masía, ni de no claudicar ante las presiones de un resultado sin perder la clase, ni de mantener una filosofía en la cancha y no solo en la dialéctica. Pero por lo menos hay muchos que, gracias al Barcelona y a Guardiola, hoy lo intentan. Es un camino que hasta hace algunos años parecía impensado. Y es el título que Barcelona le ha regalado al fútbol mundial. Los demás, se los queda en sus vitrinas. Y bien merecidos los tiene.


Los once que ganaron la Champions 2011. Arriba: Abidal, Pedro, Mascherano, Sergio Busquets, Piqué y Valdés. Abajo: Messi, Dani Alves, Villa, Iniesta y Xavi.

Guardiola y su décimo trofeo como entrenador del Barcelona

10 : Los títulos que acumula Guardiola en tres años de carrera profesional. Entre ellos, tres ligas y dos Champions.
667: Los pases bien que hizo el Barcelona en la final de Champions League. Tuvo el 63 por ciento de posesión. Postal repetida.

A destacar:
• La experiencia de ver al Barcelona
• La concentración de Víctor Valdés
• El ida y vuelta constante de Dani Alves
• El arte de defender con espacios de Piqué
• El ejemplo del capitán Puyol
• La recuperación de Abidal
• La nueva polifuncionalidad de Mascherano
• La inteligencia táctica de Sergio Busquets
• El despliegue y la claridad de Xavi
• Los pases bochinescos de Iniesta
• Las joyas de Messi
• Las diagonales de Pedro
• La definición de Villa
• Los golazos con etiqueta Barça
• La audacia de Guardiola

Nota de Martín Mazur para El Gráfico.

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