“Casillas no es igual que los demás” por Borja Barba

"Iker Casillas no es igual que los demás. Lo debemos de asociar a muchos años de fútbol, a muchos años de representar a el fútbol español, ha tenido 149 internacionalidades, y yo creo que debemos de ser muy cariñosos, muy respetuosos… y mostrar el máximo respeto también para quien comparte portería con él. Yo no me he significado nunca sobre quién debe jugar, lo único que siempre he defendido es que debemos de ser muy considerados, muy afectuosos y… no sé si es la palabra "majos", pero ser majos con Iker Casillas por lo que ha demostrado". Vicente del Bosque, arrojando carretilladas de sentido común y sensatez sobre un asunto que al Real Madrid hace tiempo que, por propia desidia o por injerencias externas, se le ha ido de las manos.


¿Por qué da la sensación de que, ahora mismo, se respeta más a Iker Casillas fuera del Real Madrid que dentro de su propio club? Y no, la cuestión no tiene que ver con una simple suplencia. El tema va más allá. Va del capitán blanco utilizado como arma arrojadiza entre cierto sector de la afición madridista y determinados medios de comunicación. Va del futbolista español con mayor número de internacionalidades injuriado, insultado y vilipendiado por parte de la afición del club cuyo escudo defiende con tesón desde que tenía diez años, antes incluso de que muchos de los que ahora le insultan sin piedad hubiesen nacido. Va de una persona cuyo grandísimo e imperdonable pecado ha sido un puntual y lógico bajón en su estratosférico rendimiento deportivo y una relación afectiva con alguien que parece no ser del agrado de sus críticos. Algo indigno, algo que merece que caiga sobre él toda la ira y el afán vengativo del mundo, sin duda.


Y no se trata de que el portero de Móstoles deba elegir entre su club de toda la vida o la selección nacional. No se trata de que escoja mejor sus amistades o sus relaciones afectivas. No. Casillas lleva trece años (¡trece años!) compaginando su labor como guardameta del Real Madrid con sus actuaciones en el combinado nacional. Con Camacho, con Iñaki Sáez, con Luis Aragonés y con Vicente del Bosque. Con Carlos Queiroz, con García Remón, con Luxemburgo, con López Caro, con Capello, con Schuster, con Juande Ramos, con Pellegrini y, sí, incluso con José Mourinho. Con ninguno de ellos, salvo la ruptura en los últimos coletazos de Mourinho en Chamartín, se vio obligado a “escoger”. Jamás a nadie hasta ahora se le ocurrió plantearse que su buena relación (o aparentemente buena) con futbolistas del FC Barcelona pudiese incidir negativamente en su rendimiento deportivo con el Real Madrid o en su respeto al club de Concha Espina y a su afición.


Se me escapan los motivos reales de por qué esta situación ha llegado a estos límites y de por qué se ha convertido en un debate estéril y cansino. Muchas veces pienso que no hay ningún motivo fundamentado, ningún argumento sólido, para que la situación sea la que es (¿una hipotética filtración de vestuario? ¿realmente quieren decirme que ése y no otro es el motivo de todo esto?). Y no hablo, repito de una simple suplencia. Si Casillas no está bien, si su rendimiento ha decaído o si Diego López entrena y rinde a un nivel superior al del capitán, lo justo, lógico y coherente será que el que se vista de corto sea el meta lucense, como así está siendo desde la primera jornada de Liga. Lo que no concibo es el linchamiento salvaje, el insulto o el menosprecio sistemático. Creo que Casillas merece otra cosa y espero que a nadie le ofenda que así lo exprese.


No se puede achacar en absoluto a Iker Casillas la torpeza de los que se erigen como sus defensores mediáticos. Ni él tiene la culpa de eso, ni debería permitirse que su figura fuera juzgada a partir de esa visión torpe de la situación, Casillas no necesita defensores.

Por Borja Barba para www.diariosdefutbol.com @BorjaBarba

No hay comentarios:

Publicar un comentario