San Lorenzo de Almagro campeón de la Copa Libertadores 2014

Si el 11 de febrero, después de perder 2-0 con el Botafogo de Brasil, le decían a un hincha de San Lorenzo que iban a ganar la Copa Libertadores, hubiera tachado de soñador a quien se le hubiera ocurrido decir algo así. Afortunadamente el grupo lo completaban Unión Española de Chile e Independiente del Valle de Ecuador que con sus dispares resultados dejaron la posibilidad a los "cuervos" de jugarse sus chances en la copa frente al Botafogo pero esta vez, en casa. Dos goles de Piatti y uno de Villalba certificaban el pase a siguiente ronda en un partido que fue una paliza futbolística a los brasileños.


Pero el "Alvinegro" no iba a ser, ni mucho menos, el único equipo carioca a derrotar. Gremio y Cruzeiro se cruzaban también con los blaugranas pero corrían la misma mala suerte, la derrota. Hasta que el cuadro puso al Bolívar de Bolivia frente a San Lorenzo y se dejó de ganar los partidos con "garra", para ganarlos con fútbol, toque y espectáculo, ¿el resultado?, 5-0 en la ida de la semifinal, a partir de aquí, la posibilidad de ser campeones tomaba forma. La derrota en la vuelta, por 1-0 fue anecdótica, pero formaba parte del paripé necesario para llegar a la final.


El rival a batir era el Nacional de Paraguay, que venía de dejar atrás a Vélez Sarsfield, Arsenal de Sarandí y Defensor Sporting. Pero San Lorenzo jugaría la vuelta de la final tras empatar a uno en tierras guaraníes.


Fue entonces cuando los dirigidos por Edgardo Bauza se presentaron con el siguiente once: Sebastián Torrico bajo palos, una línea de cuatro formada por Julio Buffarini, Mauro Cetto, Santiago Gentiletti y Emmanuel Mas, en la mitad de la cancha Héctor Villalba, Juan Mercier y Néstor Ortigoza, con un enganche clásico del fútbol argentino llamado Leandro Romagnoli (capitán del equipo) y en punta Mauro Matos y Martín Cauteruccio.


San Lorenzo, ya sin Piatti y con Cauteruccio en el once titular, salió a presionar y acorralar a Nacional en su propio arco, en busca rápido del gol que tranquilice y permita jugar, no obstante, al minuto Orué casi abre el marcador con un balón que dio en el palo. San Lorenzo quería atacar pero no esperaba la ofensiva de Nacional, que hizo poco y nada en Paraguay. El medio estaba aturdido, los delanteros, con más velocidad que precisión, no encontraban la puerta al arco defendido por el uruguayo Nacho Don y todo era confusión.


Cuando más estaba haciendo Nacional, San Lorenzo se encontró con un penal increíble, producto de una mano infantil de Coronel en el área chica que el árbitro no dudó en cobrar. Ortigoza, ejecutor habitual, se puso delante del balón y no falló: 1-0 y el delirio en el sur de Buenos Aires. Sin embargo, las emociones no se detuvieron, ya que Nacional pudo haber empatado y San Lorenzo aumentado, pero la primera mitad se fue así, con los locales arriba.


El equipo azulgrana salió a jugar la segunda parte buscando el gol de la tranquilidad, y, Nacional, a intentar el empate heroico como en Asunción. Tuvo momentos dramáticos el complemento pero no como los primeros 45 minutos. Pudo empatar el cuadro paraguayo, que dejó una muy digna imagen, cuando nadie lo daba como candidato a la final. Finalmente San Lorenzo se sacó una espina histórica y le dio el octavo equipo campeón a la Argentina.

Romagnoli: "La gente esperó toda su vida para ver esto".

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