"Los mismos inadaptados de siempre"

Siempre igual, siempre dando la nota, siempre generando muestras de país bananero. Cada día en Argentina hay una posibilidad de dejar de tener esa imagen para el mundo y siempre, sistemáticamente se desperdicia. En este caso, en el partido de fútbol que puede ser el más importante de todo el continente americano (Boca Juniors vs. River Plate), un grupo de imbéciles desequilibrados mentales y agreden sin ninguna necesidad a una plantilla en el rostro y en el cuerpo con gas pimienta u otro elemento irritante no identificado.


Una vez suspendido el partido, el equipo de Ríver debió permanecer dentro del campo por motivos de seguridad, el temor era de que los fanáticos de Boca pudieran realizar nuevos ataques. En un momento las cámaras registraron la imagen de un hincha con el rostro cubierto intentando romper la manga con un soldador, mientras se jugaba el primer tiempo.


El diario deportivo Olé recoge el dato de que cuando los jugadores de River ya se habían ido, Orion reunió a los jugadores de Boca en la mitad de la cancha y juntos levantaron los brazos para saludar al público que minutos atrás había obligado a suspender el partido y lo describen como "Tan insólito como inexplicable".


El artículo 23 del reglamento se detalla lo siguiente: “Sin perjuicio de otras sanciones que se pudieran imponer, cualquier equipo por cuya responsabilidad se determine el resultado de un partido, se considerará como perdedor de ese encuentro por 3-0. Si el resultado real fuese menos favorable para el club o asociación responsable, ese resultado se mantendrá”.


Se informó que cuatro futbolistas de River fueron trasladados al Instituto del Quemado, Ponzio, Vangioni, Pity Martínez y Funes Mori han tenido que someterse a diferentes pruebas por quemaduras ya que hay teorías que suponen que en lugar de gas pimienta, podría tratarse de algún tipo de ácido.


Extrañamente el único jugador de Boca que decidió acercarse a demostrar cierta preocupación por el estado de sus compañeros de profesión fue Daniel Osvaldo, a lo que comentó: "Fui a ver como estaban, y la verdad estaban colorados, con quemaduras. Le dije a Ponzio que tenían que decidir ellos si querían que se jugara o no. Si están mal no jugamos y listo. Y me agradeció y me fuí".


Lamentablemente se baraja la opción de jugar el tiempo restante el sábado y dejar en el pasado una agresión que no dista mucho de que un día un aficionado entre un arma mucho más contundente y quite la vida a un futbolista. Ahora la pelota está en el tejado de la Conmebol.

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